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| Panorámica reciente del norte de Armenia |
¿Se habría desarrollado Armenia en la
forma en que lo hizo de no haber sido capital de departamento?
Por: Armando Rodríguez Jaramillo
Las efemérides
nos recuerdan hechos trascendentales para las personas y los pueblos por lo que
deberían ser conmemoradas para mantener vivas, generación tras generación, la
historia y las tradiciones, crisol donde se funden identidad y cultura,
práctica relevante en un mundo globalizado que tiende a difuminar las
singularidades que nos identifican como grupo humano.
De ahí que
sienta desazón ante la indiferencia de las autoridades y de la ciudadanía en
general con la conmemoración de fechas especiales, tal como sucedió con el
pasado 7 de febrero, pues un día como este, hace sesenta años, el presidente
Guillermo León Valencia sancionó la Ley Segunda de 1966 de creación del
departamento del Quindío. Pero si esta fecha pasó inadvertida para los
quindianos, qué decir de los armenios que jamás se han percatado que ese mismo
día su ciudad cumplió sesenta años como capital, pues el parágrafo único del
artículo primero de la mencionada ley dice: La capital del Departamento del
Quindío será la ciudad de Armenia.
Y es que tamaña
designación cambió para siempre su futuro marcándole otros rumbos, razón suficiente
para reflexionar sobre la importancia de este hecho. Lo primero que quiero
señalar es que nuestro departamento no hubiera sido realidad de no haber existido
a mitad del siglo pasado una ciudad que según el censo de 1964 tenía 137.220
habitantes y que contaba con una dirigencia cívica, intelectual y política que
tuvo el arrojo de enfrentar al poder político y económico que por entonces
ostentaba Manizales con el fin de sacudirse del centralismo caldense.
Pero, para
evitar caer en el sesgo cognitivo del presentismo que nos lleva a interpretar y
evaluar el pasado a través de hechos del presente, hay dos publicaciones de la
época que describen al municipio de los años sesenta, una es Armenia, Q.: Su
historia, su geografía escrita en 1961 por el hermano marista Alejo L.
Moreno y publicada por el Colegio San
José con motivo del aniversario 72 de la ciudad, en cuyo título sobresale la
letra Q en alusión a que esta ciudad, cinco años antes de la creación del
departamento, se consideraba del Quindío, y no de Caldas. La otra es el libro Geografía
física y económica del Quindío escrito por Jesús Arango Cano en 1966, texto
obligado en escuelas y colegios que permitió conocer el territorio y contribuyó
a generar identidad en los primeros años de vida del departamento.
Ambas
publicaciones cuentan lo que era Armenia cuando, con 77 años de vida, se
transformó en capital departamental siendo la más joven del país en alcanzar
este rango. Los dos autores describen la infraestructura existente señalando que
las únicas vías pavimentadas eran las que comunicaban a Armenia con Calarcá y
La Tebaida incluyendo el paso por Balboa hasta la Y. Las demás carreteras eran
destapadas como la que iba a Montenegro y Quimbaya y la que llevaba a Pereira que
se hallaba en proceso de rectificación y asfaltado. Por su parte, la comunicación
con el Valle del Cauca se hacía por Caicedonia y Sevilla pues apenas existía
una trocha por el sector de El Alambrado.
Y ni qué decir
de las vías urbanas en doble calzada, pues en los sesenta la ciudad tan solo
contaba con la avenida Bolívar hacia el norte, al tiempo que se proyectaba la construcción
de la Avenida 19 de Enero siguiendo la carrera 19 de sur a norte para comunicar
a Tres Esquinas con Los Tanques en la salida para Pereira. De forma que hacia
el norte la zona urbana no pasaba del sitio donde luego se levantó el Hospital
de Zona. Al occidente se extendía hasta los alrededores del Estadio San José y
los barrios Las America, Quindío y La Clarita; por calle 30, salida para
Montenegro, llegaba por los lados del Colegio Nacional y el barrio El Placer; y
por la calle 50, en dirección a Puerto Espejo, iba hasta Los Naranjos y en
inmediaciones del barrio Santa Rita. Al sur el límite urbano lo marcaba el
sector de Arenales y Tres Esquinas. Y al oriente la barrera natural de la
quebrada La Florida obligaba que las edificaciones terminaran en la carrera
once, en el antiguo Hospital San Juan de Dios, hoy Palacio de Justicia, pues no
existía el puente de La Florida.
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| Panorámica del norte de Armenia en los años sesenta |
Sesenta años
después, cuando la ciudad tiene una población de 328.668 habitantes [Dane,
2026] y concentra el 60% de la economía departamental, sus límites urbanos se
han ampliado significativamente por los cuatro puntos cardinales con evidentes procesos
de conurbación con Calarcá, La Tebaida, Circasia y Montenegro, región metropolitana
que engloba una población superior al medio millón de habitantes. Hoy la
ciudad, a pesar de sus problemas y dificultades, se ha modernizado y es un
importante centro de actividades comerciales, manufactureras y de servicios que
atrae a persona de diversas procedencias, es una urbe que se integra con sus
municipios vecinos y se comunica con los departamentos del Tolima, Valle del
Cauca y Eje Cafetero, y con Bogotá, Medellín, Cali y Buenaventura por
carreteras de buenas especificaciones, la mayoría de ellas en doble calzada. A
esto se suma El Edén como aeropuerto internacional.
Entonces sería
conveniente preguntarnos: ¿Se habría desarrollado Armenia en la forma en que lo
hizo de no haber sido capital de departamento? A lo que tendría que responder de forma
inequívoca que no. De haber sido así, la «Ciudad Milagro» subsistiría de
milagro como un municipio intermedio de Caldas a la vera del camino, y pare de
contar.
De ahí que me sorprenda que jamás hayamos celebrado la designación de Armenia como capital, cuando el primer gobernador del departamento se posesionó en la plazoleta del parque de Los Fundadores el 1 de julio de 1966. Así que es tiempo de volver a enseñar la historia local con textos como los del religioso Alejo L. Moreno y el historiador y escritor Jesús Arango Cano, y de paso qué tal si la alcaldía le devolviera a la ciudad el espacio público patrimonial de la plazoleta del parque de Los Fundadores que en la administración de Luz Piedad Valencia Franco fue alquilada para que se instalaran allí cafeterías de regular presentación privando a los armenios de un sitio patrimonial por excelencia donde hace 60 años Armenia debutó como capital de departamento.
Correo:
arjquindio@gmail.com / X: @ArmandoQuindio /
Blog: www.quindiopolis.co


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