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130 años: Armenia, sus vecinas y sus silencios.


Con 130 octubres a cuestas Armenia transita por un momento de inflexión entre el desarrollo tradicional heredado del siglo XX y el paradigma de ciudad inteligente (smart city) y sostenible del siglo XXI.

De ahí que la próxima década representa la oportunidad de construir y ejecutar una nueva agenda de desarrollo fundada en las potencialidades y desafíos que la ciudad enfrenta y orientada por una visión de futuro que explorare alternativas plausibles de cambio e innovación urbana.

Armenia no puede seguir pensándose a sí misma, se debe sobreponer a los condicionamientos políticos y a las miradas estrechas de la planeación para avizorar futuros comunes con los municipios vecinos. Recordemos que las dinámicas sociales, económicas y ambientales trascienden los límites municipales; que a diario miríadas de personas residentes en Calarcá, La Tebaida, Montenegro, Quimbaya y Circasia se desplazan a la capital departamental por compromisos laborales, servicios de salud y educación, trámites ante dependencias gubernamentales, gestiones comerciales y actividades de ocio y esparcimiento; que Armenia dispone sus basuras en predios rurales de Montenegro, se abastece de agua de la cuenca alta del río Quindío en jurisdicción de Salento y contamina ríos y quebrada aguas debajo de su cabecera municipal.

Hacia un nuevo modelo.

Esto obliga a repensar la administración de un territorio que acusa relaciones metropolitanas de hondo calado. No es razonable continuar con un desarrollo por compartimientos definido por intereses políticos y determinantes decisionales enmarcados en anacrónicas estructuras de poder. Es hora de cambiar de estrategia y adoptar un modelo de desarrollo incluyente, con alcaldes que formulen sus planes de ordenamiento territorial y planes de desarrollo municipal de forma articulada, con gobernantes que demuestren capacidad de dialogar y ejecutar acciones conjuntas para superar los problemas sus comunidades, con burgomaestres que entiendan de desarrollo productivo, competitividad e innovación para generar empresa, ingresos, empleo y bienestar.

No es admisible que sigamos eligiendo mandatarios con limitada capacidad de relacionamiento para administrar el territorio metropolitano que comparten. No creo equivocarme al afirmar que la historia no registra reuniones entre alcaldes de Armenia con sus homólogos de Calarcá, La Tebaida, Montenegro, Circasia y Salento para tratar temas comunes como el transporte interurbano, acueducto regional, desarrollo industrial del corredor Armenia – Club Campestre – Zona Franca y del sector de La María, aeropuerto El Edén, descontaminación de los ríos Quindío y Espejo, articulación de los POT y tantos otros asuntos que definitivamente no resolveremos de continuar pensando que cada municipio es un territorio insular.

El desafío.

Así que urge tener gobernantes con mentalidad de avanzada, que dejen de lado los modelos centralistas y adopten enfoques integrales e incluyentes. Armenia debería tejer confianzas de manera que no sea percibida como la ciudad que podría succionar a sus vecinas. Hay que avanzar hacia una región que practique un diálogo de iguales entre alcaldes de un territorio conurbado con el fin de articular los instrumentos de planeación y ejecutar proyectos de beneficio metropolitano.

No es posible enfrentar los desafíos de las ciudades inteligentes, incluyentes y sostenibles con alcaldes incapaces de conversar y concertar. Es hora de asumir modelos de administración en los que la política, en vez de dividir, cumpla su papel articulador de la sociedad privilegiando la búsqueda del interés público por encima de cualquier otra consideración.

Armando Rodriguez Jaramillo
@arj_opina

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