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El Quindío debe ver y escuchar al país y al mundo

Armando Rodríguez Jaramillo (Armenia - Quindío - Colombia) - 16 de junio de 2014


Hay países que me cautivan mucho más que los Estados Unidos, pero esto no me impide dejar de admirar su gran visión estratégica y sus adelantos tecnológicos.

Terminada la Segunda Guerra Mundial el país del Tío Sam se embarcó en la carrera aeroespacial ampliando la frontera del conocimiento sobre la Tierra, el Sistema Solar y el universo. Desde los albores de la aventura espacial se tenía claro que tan importante como diseñar naves con capacidad de viajar al espacio, era construir estaciones de comunicaciones con antenas para ver y escuchar el universo, estaciones que fueron levantadas en España, Australia y el estado de California.
A través de estas antenas, la NASA maneja las naves de misiones de exploración planetaria como la sonda La Voyager 2 que desde 1977 envía radioseñales convirtiéndose en la primera nave terrícola que sale del Sistema Solar al espacio interestelar, el robot Curiosity  que explora el planeta Marte, la sonda Cassini que está orbitando a Saturno y la New Horizons que viaja al encuentro de Plutón.

Es inobjetable entonces que los gringos están en la jugada, ¡y sí que lo están!, tal vez la animadversión hacia la potencia norteamericana se debe en buena parte al sentimiento de envidia porque ellos piensan y hacen, mientras que pueblos como el nuestro se enredan en enfrentamientos fratricidas y se distraen en discusiones políticas de temas insulsos que nos impiden ver más allá de las propias narices.

No vamos a competir en la carrera espacial, ni mucho menos, pero si podemos tratar de aprender de su estrategia así carezcamos de su conocimiento y tecnología. De la misma manera que hay una red de antenas para enviar y recibir información a naves exploradoras del cosmos con el fin de descubrir que hay más allá de la exósfera, nosotros deberíamos estructurar una red de monitoreo para saber qué pasa en el Eje Cafetero, a qué le apuntan el Valle del Cauca y Antioquia, cómo llegar al mercado de Bogotá y para evaluar las alternativas para exportar que nos brindan los TLC. En fin, un sistema de información que nos permita saber para dónde va el mundo y diseñar una estrategia para integrarnos a él.

De no estructurar algo similar a una red de monitoreo y vigilancia, montando figurativas antenas y radares, y haciendo misiones de exploración empresarial al exterior que permitan recolectar información útil para saber que producir y a quién vender, cuál es la tecnología de punta y qué conocimiento necesitamos, difícilmente vamos a dejar de producir para el mercado local y cada vez estará más lejana la posibilidad de integrar los encadenamientos productivos del Quindío a los flujos de la economía mundial.