«El futuro no se predice sino que se construye».
Por: Armando Rodríguez Jaramillo.
La semana
anterior, la última de marzo, pero la primera de ese futuro que construiremos
bajo el lema Horizonte Quindío - Prospectiva 2050, fue de optimismo y
expectativa por el lanzamiento de este propósito colectivo con la presencia de
un equipo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe -CEPAL-,
encabezado por el secretario ejecutivo adjunto Javier Medina Vásquez, que, con once
entidades públicas y privadas de la región, presentaron el ejercicio prospectivo
que se hará en los siguientes diez meses para identificar y acordar un
escenario apuesta que inspire el Quindío que queremos.
Este acto,
realizado en 23 de marzo en el auditorio Euclides Jaramillo Arango de la
Universidad del Quindío, convocó a cerca de 300 personas entre representantes de
gobiernos territoriales, rectores de universidades, dirigentes gremiales,
empresarios, estudiantes, periodistas y comunicadores, miembros de ONG y
ciudadanos en general. Durante los dos días siguientes se dio una intensa
agenda de trabajo que incluyó un taller metodológico, reunión con la Red IQ que
agrupa a diez universidades, encuentros con gobernador y alcalde de Armenia y
sus equipos de gobierno, reunión con empresarios y un taller adicional de construcción
de escenarios futuros que contó con un centenar de personas de diferentes
entidades y de la sociedad civil.
Esta agenda sirvió
de preámbulo al ejercicio prospectivo en el que nos embarcaremos luego de 26
años de haber hecho el último estudio de futuro en la región. Con el
acompañamiento y orientación de la CEPAL ejecutaremos las siguientes fases: una
de diagnóstico para conocer la situación actual del
departamento, identificar tendencias, desafíos y oportunidades de desarrollo, y
conocer las capacidades institucionales con las que contamos. Otra de formación
en prospectiva para fortalecer el conocimiento y las capacidades locales.
Luego vendrá la prospectiva propiamente dicha en la que construiremos
con actores institucionales y sociales la visión de futuro del Quindío [el qué] y la estrategia para hacerla realidad
[el cómo]. Y la última fase, la de institucionalización,
que se refiere a la forma de integrar la prospectiva en la planificación territorial,
además de recomendaciones de continuidad con políticas públicas; acciones que
se complementarán con la propuesta de un observatorio para monitorear
tendencias, analizar escenarios y apoyar la toma de decisiones estratégicas.
En consecuencia, podemos afirmar que las cartas están sobre
la mesa, y que no obstante contar con la cooperación de la CEPAL, organismo de
las Naciones Unidas con más de siete décadas de experiencia en planificación en
América Latina y el Caribe, la clave para sacar esto adelante la tenemos los
quindianos, en
nosotros está que seamos capaces de imaginar qué Quindío deseamos y cómo
lo haremos realidad, pues como dijo Maurice
Blondel [1861 - 1949]: «El futuro no se predice sino que se construye». Pero
esto, tan sencillo de decir, además de ser un desafío complejo que demandará
método, técnica, disciplina, imaginación, ambición, convicción, diálogo,
negociación, entendimiento, preactividad, proactividad, dinámica y compromiso,
también nos cuestionará acerca de nuestra manera de pensar y la forma de
entender el desarrollo, la capacidad de articulación institucional, las
limitaciones del modelo político, la
forma cómo entendemos el territorio, el individualismo que practicamos,
los niveles de pobreza y exclusión, la educación en todos sus niveles, la
apropiación del conocimiento y de la ciencia, tecnología e innovación, la
asimilación del mundo digital, la cuarta revolución industrial y la IA, entre
otros asuntos.
«Es el momento de romper la inercia del
desarrollo en la que nos encontramos».
Las respuestas
a estos interrogantes nos ayudarían a explorar futuros que superen el presente
que tenemos. Es el momento de romper la inercia del desarrollo en la que nos
encontramos. Estamos en un punto de inflexión de nuestra historia que debemos
aprovechar. Es tiempo de pensar en esa innovación territorial que nos permita
imaginar y acordar los futuros que queremos para que el Quindío sea un
departamento articulado a cadenas globales de valor, con sectores productivos
jamás imaginados, con flujos de conocimiento en todas las direcciones, con
tecnologías de frontera, con instituciones educativas de vanguardia y centros
de investigación e innovación que aporten ventajas competitivas empresariales y
territoriales, con empleos estables y de calidad, con altos estándares de vida,
con un territorio ambientalmente sostenible, con un modelo político y de administración
que se fundamente en el interés público y con una sociedad articulada y cívica.
El caso
contrario sería que el ejercicio de prospectiva se quedara en el papel y no fuera ejecutado. De ser así, probablemente
el departamento de los próximos años estaría determinado por más de lo
mismo, sería como si se proyectara a futuro lo que venimos haciendo en los
últimos años con las cosas positivas y negativas que tenemos en lo económico,
social, ambiental y político, y con planes a corto plazo que privilegian el
uso de capacidades reactivas con escasas habilidades de anticipación.
En
consecuencia, en este 2026, cuando el departamento cumple 60 años de creación,
es necesario hacer un alto y reflexionar con responsabilidad intergeneracional
y transgeneracional sobre la oportunidad que se nos presenta, porque si dilapidáramos
este momento como lo hicimos con otros ejercicios de prospectiva y
planificación formulados y no ejecutados en el pasado, muchos preguntarán
dentro de unos años el porqué se desaprovechó el proyecto Horizonte Quindío
- Prospectiva 2050 que la CEPAL y un grupo de instituciones formularon en
2026.
A los que
piensan que los ejercicios prospectivos son una botadura de corriente, y que en
vez de andar pensando en el futuro se debe simplemente vivir el presente basados
en el dicho popular de que «en el camino se arreglan las cargas», les comparto parte
de un diálogo que se halla en el cuento Alicia en el país de las maravillas
de Lewis Carroll [1832 - 1898] que nos plantea la importancia de saber para
dónde queremos ir:
Alicia: ¿Hacia dónde debo
ir?
Gato: Eso depende de para
dónde vas.
Alicia: No lo sé.
Gato: Entonces no importa
qué dirección tomes.
Correo:
arjquindio@gmail.com / X: @ArmandoQuindio /
Blog: www.quindiopolis.co
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