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Un patrimonio al garete

Estado en el que se encuentra el panteón
de Jesús María Ocampo, fundador de
Armenia. Su tumba está rodeada de casetas
por decisión de la alcaldía municipal
Por: Armando Rodríguez Jaramillo ((Armenia - Quindío - Colombia) - 09 de octubre de 2014.


Hubo una Armenia en la que en sus colegios se formaban ciudadanos, en la que sus dirigentes se preocupaban por el interés público, una ciudad con organizaciones adalides del civismo. Esa fue la Armenia que nos legó el parque de Los Fundadores construido con motivo de los 75 años de su fundación, lugar donde se encuentran monumento como el Tronco y el Hacha del escultor Roberto Henao Buriticá, el panteón a Jesús María Ocampo fundador de la ciudad, amén de la plazoleta donde se posesionó en 1966 Ancízar López López como primer gobernador del Quindío.

Pero como dejamos de lado el civismo, hoy nos cuesta mucho comprender qué representan nuestras esculturas, monumentos y lugares históricos, por lo que tal vez no las queremos ni apreciamos y hasta las tratamos con indiferencia y desprecio.

Considero que es por esto que se entrega a empresas como Club Colombia el parque de Los Fundadores para que se lucre de nuestros sitios históricos poniendo allí casetas y ventas de cerveza durante las fiestas de la ciudad. Lo paradójico es que este despropósito se haga a través de la Corporación de Cultura y Turismo que debería estar encargada de promover y preservar la cultura local.

La carta que la Alcaldesa le dirigió a la Academia de Historia del Quindío ante su petición de erradicar del citado parque este tipo de celebraciones está llena de buenas intenciones. Manifiesta la mandataria su preocupación por el deterioro de los monumentos, la necesidad de recuperar los valores culturales e históricos y los espacios públicos concebidos para su preservación, garantizar que el parque no se vuelva a prestar para actividades que lo deterioran y alteren la tranquilidad y sana convivencia y la firma de un pacto ciudadano que le propuso la Academia para su conservación y protección.

De todas formas, cómo ignorar que por tercer año esta administración le entrega el parque a una empresa cervecera para su usufructo. Hace un año la Academia y varios ciudadanos nos pronunciamos por el atropello que allí se cometía contra el patrimonio colectivo, recibiendo una lacónica carta de Corpocultura donde dice que con los ingresos que deje el contrato se repararan los monumentos deteriorados.

Ahora la Alcaldía anuncia que después de las fiestas de octubre se invertirán 330 millones de pesos en la remodelación de parque para honrar los símbolos de la ciudad. Curiosa lógica: primero entrega espacios patrimoniales de la ciudad a particulares y luego anuncia inversiones con recursos públicos para recuperar lo que permitió que se dañara.


Ahora bien, si en gracia de discusión aceptamos que se tiene un proyecto de remodelación, es relevante considerar que estas intervenciones se deben hacer teniendo en cuenta su diseño original, su simbología, monumentos que alberga y hechos históricos que allí sucedieron, de ahí que pretender que la plazoleta donde inició su vida político administrativa el Quindío con la posesión de su primer gobernador en 1966 se convierta en mall de comidas rápidas al estilo de los que hay en los centros comerciales, es una afrenta a la historia del Quindío.