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Armenia y sus basuras

Por: Armando Rodríguez Jaramillo ((Armenia - Quindío - Colombia) - 27 de agosto de 2014.

Una de las cosas que habla bien de una urbe es la pulcritud en el mantenimiento de su espacio público. Cuando se transita por una ciudad limpia la primera impresión es de bienestar y confianza ya que se asume que la comunidad que la habita es culta, que tiene sentido de pertenencia, que el sistema educativo ha sembrado sociabilidad y urbanidad en sus gentes, que la empresa que presta el servicio de aseo hace bien su labor y que las autoridades ejercen el debido control sobre los ciudadanos indisciplinados.

Pero desafortunadamente Armenia está lejos de este modelo urbano. Caminar la “Ciudad Milagro” es presenciar el abandono en la que está sumida pues a diario encontramos residuos regados en avenidas, andenes y parques: la peatonal de la “Calle Real” da grima por su desaseo; los olores a micciones rancias en la plaza de Bolívar y sus alrededores son insoportables; en la noche las calles céntricas, luego que se retiran del espacio público los vendedores ambulantes, quedan convertidas en un verdadero muladar; las cuadras cercanas a la llamada “Placita Cuyabra” donde abundan carretas con alimentos perecederos dan repugnancia por su mugrerío; los sitios cercanos a restaurantes de comidas rápidas presentan en la noche un deprimente aspecto de bolsas de basuras rotas con utensilios desechables y restos de comidas esparcidos sobre la vía; los basureritos en andenes y zonas peatonales se mantienen llenos y en los llamados lotes de engorde se acumulan desperdicios y excrementos.

La razón indica que algo no está marchando para que tengamos esta desagradable realidad, situación que puede atribuirse, en primer lugar, a la incultura general como resultado de un sistema educativo incapaz de formar ciudadanos responsables.

En segundo lugar, hay que volver los ojos a Empresas Públicas de Armenia encargada de la prestación del servicio de aseo, que a pesar de los esfuerzos que hace, sus resultados no son satisfactorios. Algo está fallando en las rutas y horarios de recolección, en el sistema de barrido de vías públicas, en las campañas de educación ciudadana de manejo de desechos sólidos y reciclaje, en la tecnología que usan, en la dotación, capacitación y entrenamiento de escobitas y operarios para que la ciudad esté como está, esto sin hacer referencia a los montículos de tierra y escombros que dejan en las vías públicas cuando atienden daños del acueducto o alcantarillado, los cuales se quedan allí por semanas en medio de una “señalización” rudimentaria con guaduas torcidas y cintas amarillas.

En tercer lugar, también le asiste responsabilidad a las autoridades municipales que no hacen el control respectivo ni sancionan a aquellas personas que persisten en sacar la basura sobre vías y andenes a la hora que les da la gana y con los ciudadanos irresponsables que ensucian la ciudad.


Creo que Armenia debe volver a ser reconocida como una ciudad limpia, pues me resisto a creer que nos estemos acostumbrando a vivir con la basura.